La primera sesión demostrativa es gratuita. Después, una sesión cuesta 44 €, el bono de diez son 350 € y el de veinte, 640 €, y los presta y los factura FITGYM 360, S.L., en cuyo centro se realizan. La compra se formaliza en la tienda oficial del fabricante, desde 3.590 €. Ese es el mapa completo. El resto de este texto explica qué compromete cada cifra y para quién tiene sentido.
El objeto de la decisión
El BEMER es un producto sanitario de clase IIa con marcado CE. El fabricante define su finalidad prevista como "estimular el flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos pequeños y muy pequeños (microcirculación), y mejorar ciertos cuadros clínicos", y describe la terapia PEMF como "un tratamiento coadyuvante" que "no puede sustituir a una terapia prescrita médicamente". Esa redacción es del fabricante, que ha realizado la evaluación de conformidad y responde de ella ante el organismo notificado. No procede añadirle nada por encima.
Hay dos contraindicaciones que conviene resolver antes de mirar tarifas: portadoras y portadores de implantes médicos activos, como marcapasos o bombas de medicación, y receptores de trasplante en tratamiento inmunosupresor. El uso previsto es a partir de los 14 años. Si alguna de las dos aplica, la conversación económica no llega a empezar, y es mejor saberlo en el primer minuto que en el tercer pago.
La sesión suelta y los bonos
La primera visita es una sesión demostrativa gratuita, de ocho minutos y sin compromiso: sirve para ver el equipo, resolver las contraindicaciones en voz alta y decidir sin haber pagado nada. A partir de ahí, una sesión completa en el centro son veinte minutos de programa —treinta contando la instalación— y cuesta 44 €. El bono de diez sale a 35 € por sesión y el de veinte, a 32 €. El detalle actualizado está siempre en /bemer/; repetirlo aquí solo serviría para que algún día una de las dos páginas mienta.
Esta ruta sirve para una cosa concreta: usar el equipo sin tenerlo, y sin comprometer nada más allá de las sesiones contratadas. Quien solo quiere ver qué es no paga nada, y quien después quiere repetir un par de veces paga 88 € y ahí termina el asunto. Quien lo usa de forma ocasional, unas pocas veces al mes y sin intención de incorporarlo a una rutina diaria, también está en el sitio correcto.
La compra
Los precios del fabricante son públicos y se pueden comprobar antes de hablar con nadie. El Basic-Set Evo son 3.590 €; el Classic-Set, 4.490 €; el Premium-Set Evo, 4.790 €. Todos con IVA incluido. Los accesorios se suman aparte, y ahí sí conviene una conversación: la diferencia entre configuraciones no está en el precio sino en qué aplicador encaja con el uso que se le va a dar.
La operación se formaliza en la tienda oficial del fabricante. La garantía y el servicio técnico son los del fabricante, no los del distribuidor. El acceso se hace mediante un enlace de distribuidor autorizado, y por esa vía el fabricante paga una comisión al distribuidor. El precio que paga el comprador es el mismo con enlace que sin él. Esto se dice aquí, y no en una nota al pie, porque es información que cualquiera querría tener antes de hacer clic y no después.
A quién le conviene cada ruta
Conviene decir primero la parte incómoda. A quien quiere probarlo dos veces, comprar no le sirve de nada. Probarlo cuesta cero, y repetirlo dos veces, 88 €. Un equipo son varios miles de euros. La diferencia no es de grado, es de categoría, y no hay argumento comercial que la salve.
La aritmética del equipo propio es directa y está en el gráfico de arriba. A 44 € por sesión, el gasto acumulado iguala los 3.590 € del modelo básico en la sesión ochenta y dos. Con bono de veinte, a 32 € cada una, el cruce se retrasa hasta la ciento trece. Traducido a calendario: quien vaya al centro dos veces por semana tarda entre diez meses y un año largo en llegar a ese punto; quien lo use a diario, tres o cuatro meses. Por debajo de esa frecuencia, pagar por sesión sale más barato, y por bastante.
La compra tiene sentido cuando el uso previsto es diario y prolongado, y cuando va a usarlo más de una persona en casa: el gráfico cuenta sesiones, no personas, y dos usuarios recorren esa distancia en la mitad de tiempo. Si el uso previsto se mide en años, la compra gana; si se mide en semanas, pierde. En medio queda un tramo donde la decisión ya no depende del dinero, sino del espacio en casa y de la constancia real. Sobre eso, una tarifa no dice nada.
Hay una tercera vía para el pago, que no cambia el destino pero sí el calendario: un alquiler de larga duración con opción a compra. No lo lleva BEMER ni lo llevamos nosotros, lo ofrece Vedimarlu Alqui, S.L., y el contrato se firma con ellos. Con una fianza de entre 500 € y 2.000 €, el Classic-Set queda entre 69 € y 119 € al mes a treinta y seis meses, IVA aparte. Al final, la cuota que formaliza la compra es el IVA de la fianza; quien prefiera devolver el equipo en buen estado recupera la fianza.
Cuesta más que pagar de una vez, y la diferencia no es pequeña: a treinta y seis meses el total va de 5.426 € a 5.789 € frente a los 4.490 € al contado, según la fianza. Entre 936 € y 1.299 € más. A doce meses la diferencia baja hasta 645 €. A cambio no hay que reunir el importe entero antes de empezar. Ellos añaden que a efectos fiscales es un alquiler y que no intervienen bancos; son afirmaciones suyas y conviene pedirlas por escrito. Las tarifas citadas son de agosto de 2024.
Lo que no se puede saber de antemano
Ninguna de estas rutas viene acompañada de una predicción individual, y no se ofrece ninguna. Lo que sí puede describirse es qué ha examinado la literatura publicada. Los cuatro estudios recogidos en /evidencia/ se realizaron en poblaciones distintas —voluntarios sanos, personas con diabetes, adultos hipertensos— y uno de los cuatro es preclínico, es decir, no se llevó a cabo en humanos. Cada ficha indica el diseño y la población, que es la información que permite juzgar hasta dónde llega lo estudiado. Hasta dónde llega lo estudiado y qué le ocurrirá a una persona concreta son dos cosas distintas.
Una estructura de precios no puede resolver esa distancia. Lo único que puede hacer es abaratar la pregunta y mantener reversible la respuesta. Las cifras del centro y las del fabricante están arriba.